martes, 29 de septiembre de 2015

Un breve recuento

Todo cambio después de la guerra, un sabio muy antiguo lo profetizo, dijo algo como: “No sé con qué armas será la tercera guerra mundial, pero sé que la cuarta será con palos y piedras”, esa tercera guerra nunca se llamó así, con el paso del tiempo se conoció como la gran guerra, la única, la que cambio para siempre la historia y que varios siglos después, sigue afectándonos, porque el cambio aún no se detiene solo el destino nos dirá que cambios traerá el futuro consecuencia de la gran guerra.
Muchas veces el sentido de la guerra es inútil y absurdo, solo es el resultado de la ambición de alguien muy poderoso y muy estúpido, pero la gran guerra no fue así, fue por el contrario la medida desesperada que los pueblos tomaron cuando se cansaron de sufrir hambre, enfermedad y muerte, era el cuarto jinete del apocalipsis desatado sobre un mundo moribundo.
Y cuando se acaba el agua, los alimentos, las medicinas solo quedan las armas y no falta alguien que, por resentimiento, por miedo o simplemente por querer ver el mundo arder, despliega el poder nuclear y cubre la superficie de la tierra con veneno radiactivo que tardara miles de años en desaparecer.
Y así fue como el hombre mato al hombre, por primera vez en toda la historia de la tierra una especie era la causante directa de su propia extinción, la inefable naturaleza humana cerraba su círculo de destrucción liquidándose a sí misma, y sin embargo, fue imperfecta, no lo logro, hubo sobrevivientes, como la más fuerte y resistente de las plagas, muchos humanos se escondieron del fuego y el invierno nuclear.
Los más poderosos bajo la superficie de la tierra, los más sabios en lejanas latitudes o cumbres inaccesibles, muchos terrenos nunca habitados fueron santuarios, zonas libres de radiación donde la humanidad se reconstruiría y florecería en un mundo devastado, pero a la vez listo para crear una sociedad utópica libre de vicios y de la ansiedad humana de la sangre.

Y esto hubiera sido verdad a no ser por que otros tantos humanos, la mayoría de los que no murieron, quedaron expuestos a la radiación y aun así no murieron, sus cuerpos cambiaron, se reprodujeron y mutaron en miles de formas nuevas, cubrieron la tierra con una nueva especie que ya no era hombre ni animal, una especie más fuerte y prolifica

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